Estoy tomando un café hoy es un típico día. Me arruina la vida la rutina. En un segundo me puse a pensar "que será de la vida de..." y abrí mi Facebook, normalmente no reviso más de lo que me muestra el inicio, mi vida es bastante complicada como para andar enredándome en la vida de los demás, aún así no puedo cerrarlo porque creo que no me voy a enterar de nada y jamás voy a volver a tener de que hablar en cualquier reunión social a la que asista y donde la gente solo suba cosas a las redes sociales, es una locura, un circulo vicioso del que no se si podría quedar afuera, aunque a decir verdad nunca tengo de que hablar en esas reuniones de asistencia curricular. De todas formas, si tengo que justificarme, todos los de la universidad están en Facebook y nos comunicamos por ahí aunque no entiendo porque no nos comunicamos por e-mail. No quiero desvariar, voy a volver a mi historia de como empece a stalkear.
Entré a un par de páginas de gente que no veo desde que compartíamos la galaxia con Michael Jackson. Van pasando una, dos, tres, cuatro biografías de gente que realmente apesta, siempre han apestado y seguramente siempre apestarán. No querría estar en sus zapatos. Apestan ya que tienen vidas perfectas, tan fáciles y con todo organizado y solucionado, como justifican estar en sus "veintes"? Quizás los envidio? Habladurías, puras habladurías. Me aburro de ellos, de todos uno a uno me dan gracia. Eliminarlos? No, algún día servirán para algo (vale aclarar que nadie puede ver de quién soy amiga en Facebook). Ups! Que hice? Entre a la página de un ex de hace ya muchos años. Lo deje porque era muy lindo físicamente hablando, al lado suyo me sentía abismal mente horrenda, inferior, como si fuera un cíclope o algo así. Lo dejé. Lo de-jé. Si me preguntas si el me quería? Sí! Me quería! Era dulce, atento, gracioso, un poco infantil - pero bueno era entendible, teníamos apenas 17 años-, su problema era ser ridículamente hermoso, me molestaba a sobremanera cuando íbamos por la calle, en el bus, en el cine, en un bar... Por donde estubiesemos, las niñas, las adolescentes, las mujeres e incluso los hombres lo miraban, era un adonis con todas las letras. Siempre lo molesté con que fuese modelo, que hiciera algo con su metro noventa y esa extremadamente grande y perfecta boca de cacique Americano, pero solo se reía, él quería ser Ingeniero o algo así. Esa bendita - y maldita- página de Fecebook me deja ver una primera publicación: Él es la tapa de una revista de moda Italiana! Mierda! Mierda! Mierda! Mierda! Él está viviendo en Europa, él está trabajando como modelo de pasarela, él estaba enamorado de mí, él no quería dejarme... Y lo dejé! Me reí al respecto los primeros 5 minutos, luego lloré unos 10 minutos más hasta que me puse a pensar porque estaba llorando, porque realmente no entendí porque estaba llorando. Seguí con el hilado fino del stalkeo, ya me sentía una profesional, vi sus amigos, sus fotos recorriendo Europa, sus fotos de revistas, el maldito sigue siento perfectamente hermoso como cuando lo dejé.
En fin, la moraleja de la historia es que no hay que meterse en vidas ajenas, no hay que meternos en ningún lado donde no nos llamen, porque puedes cruzarte con tu exitoso y exageradamente perfecto ex novio, con los abdominales de Jesús. Sufrirás por haber sido una maldita, insegura y estúpida adolescente.

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