Hoy siento que tengo que abogar por mi salud mental. Hace mucho tiempo que comparto mi cama contigo. Digo mi cama porque jamás compartimos momentos trascendentes fuera de ella hasta la otra noche, por lo menos para mi.
Eres una persona que no puedo descifrar. Eres un ser extravagante, sin planes a futuro, sin ataduras ni responsabilidades. Siempre has sido así, siempre lo serás. Cuando nos conocimos yo era simplemente una niña que jugaba a ser mujer, por eso no fue difícil caer rendida a tus pies… Aunque ahora la historia sea diferente.
Ha pasado el tiempo, no hubo distancia suficiente para alejarte de mi. Siempre vuelves. Siempre vuelvo. Siempre.
Hablar contigo es como hablar con un niño, tienes ese don de que a pesar de tus años, las cosas aún te sorprenden. Y, en contra posición a tu apariencia de chico malo, tus nudillos tatuados y tu chaqueta de cuero, tienes palabras dulces, una soledad que te pesa, y tratas de luchar con tus demonios. Yo lo se. Por eso me quedo. No espero nada de ti. Pero espero mucho mas de mi.
Tampoco descifro nuestros esporádicos encuentros. Me presentas como tu vieja amiga, y cuando nadie nos mira me robas besos o me tomas de la mano, ríes conmigo y vivimos la vida. Tu realidad distinta a la mía, me libera de la rutina, de mis problemas, mis excesos, mis inseguridades, lo único que queda de mi a tu lado es mi yo sin maquillajes, sin sonrisas complacientes, plenamente yo. Creo que eres mi mejor droga. De la que me gusta abusar. Esa droga que me lleva a la cama y me deja vuelta mierda entre las sabanas, pero que al llegar el sol me deja mareada y aturdida, diciendo esta es la ultima vez, no vuelvo a caer… Luego me olvido de esa promesa, y nuevamente estamos sentados en calles llenas de gente extranjera que al igual que nosotros mira los adoquines de las calles sin saber que hacer.
Debo confesar que me sorprendieron tus palabras de esa otra noche. Aún resuenan en mi cabeza, quedó su eco encerrado en mis adentros. Tu confesión me dejo atrapada entre las sombras de aquella calle de viejos adoquines. Una frase totalmente fuera de contexto y de la situación. Me miraste y simplemente dijiste: “Hey, Azul… Tu sabes que un día tu y yo nos casaremos… Eres, además de todo, mi mejor amiga.” . Mierda! Que quiere decir eso? Si sabes que en todos estos años nunca hizo falta decirme esas cosas para llevarme a la cama, ni para que me quede a tu lado.
La verdad que debo pedir perdón por la risa estúpida que largue. Solo pude reír. Que se supone que responda? Nunca me has dado mas que un lado caliente de la cama, un compañero de noches, de calles oscuras y de cigarrillos en la madrugada. Simplemente no dejo de pensar en tu comentario, cuando me doy una ducha, cuando camino por la calle, cuando estoy en el bus, cuando escucho música, cuando miro a mis amigos, cuando estoy en el trabajo y menos ahora que me decido a escribir. “Hey, Azul… Tu sabes que un día tu y yo nos casaremos… Eres, además de todo, mi mejor amiga.” .
Mi nombre lo dice, Azul. Tu color preferido es el Azul. Los días de sol el cielo es Azul. El aura Azul es el de una persona feliz. Cuando tu dices mi nombre, Azul, todo se vuelve divertido, tus ojos proponen cosas que no puedo resistir. Azul es el mar, es inmensidad, es eterno y es bravo. Ahora es cuando yo empiezo a desvariar. Y te pienso. Y te extraño. Y no te entiendo. Y me vuelvo loca. Y pierdo la cabeza por un poco mas de tu droga.
Eres una persona que no puedo descifrar. Eres un ser extravagante, sin planes a futuro, sin ataduras ni responsabilidades. Siempre has sido así, siempre lo serás. Cuando nos conocimos yo era simplemente una niña que jugaba a ser mujer, por eso no fue difícil caer rendida a tus pies… Aunque ahora la historia sea diferente.
Ha pasado el tiempo, no hubo distancia suficiente para alejarte de mi. Siempre vuelves. Siempre vuelvo. Siempre.
Hablar contigo es como hablar con un niño, tienes ese don de que a pesar de tus años, las cosas aún te sorprenden. Y, en contra posición a tu apariencia de chico malo, tus nudillos tatuados y tu chaqueta de cuero, tienes palabras dulces, una soledad que te pesa, y tratas de luchar con tus demonios. Yo lo se. Por eso me quedo. No espero nada de ti. Pero espero mucho mas de mi.
Tampoco descifro nuestros esporádicos encuentros. Me presentas como tu vieja amiga, y cuando nadie nos mira me robas besos o me tomas de la mano, ríes conmigo y vivimos la vida. Tu realidad distinta a la mía, me libera de la rutina, de mis problemas, mis excesos, mis inseguridades, lo único que queda de mi a tu lado es mi yo sin maquillajes, sin sonrisas complacientes, plenamente yo. Creo que eres mi mejor droga. De la que me gusta abusar. Esa droga que me lleva a la cama y me deja vuelta mierda entre las sabanas, pero que al llegar el sol me deja mareada y aturdida, diciendo esta es la ultima vez, no vuelvo a caer… Luego me olvido de esa promesa, y nuevamente estamos sentados en calles llenas de gente extranjera que al igual que nosotros mira los adoquines de las calles sin saber que hacer.
Debo confesar que me sorprendieron tus palabras de esa otra noche. Aún resuenan en mi cabeza, quedó su eco encerrado en mis adentros. Tu confesión me dejo atrapada entre las sombras de aquella calle de viejos adoquines. Una frase totalmente fuera de contexto y de la situación. Me miraste y simplemente dijiste: “Hey, Azul… Tu sabes que un día tu y yo nos casaremos… Eres, además de todo, mi mejor amiga.” . Mierda! Que quiere decir eso? Si sabes que en todos estos años nunca hizo falta decirme esas cosas para llevarme a la cama, ni para que me quede a tu lado.
La verdad que debo pedir perdón por la risa estúpida que largue. Solo pude reír. Que se supone que responda? Nunca me has dado mas que un lado caliente de la cama, un compañero de noches, de calles oscuras y de cigarrillos en la madrugada. Simplemente no dejo de pensar en tu comentario, cuando me doy una ducha, cuando camino por la calle, cuando estoy en el bus, cuando escucho música, cuando miro a mis amigos, cuando estoy en el trabajo y menos ahora que me decido a escribir. “Hey, Azul… Tu sabes que un día tu y yo nos casaremos… Eres, además de todo, mi mejor amiga.” .
Mi nombre lo dice, Azul. Tu color preferido es el Azul. Los días de sol el cielo es Azul. El aura Azul es el de una persona feliz. Cuando tu dices mi nombre, Azul, todo se vuelve divertido, tus ojos proponen cosas que no puedo resistir. Azul es el mar, es inmensidad, es eterno y es bravo. Ahora es cuando yo empiezo a desvariar. Y te pienso. Y te extraño. Y no te entiendo. Y me vuelvo loca. Y pierdo la cabeza por un poco mas de tu droga.

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