Quiero regalarte algo. Nada material. Más bien un momento. Algo que no olvides.
En tu mente perdida por mares desconocidos, llenos de sombras y demonios, quiero regalarte algo que no olvides.
Quiero regalarte mi cariño, puro como el de un niño. Quiero regalarte un barrilete, que vuele alto, para despegar tus pies del suelo, y que conozcas algo más que el mar y sus costas. Quiero regalarte labios dulces, que te enseñen como un libro abierto los secretos más recónditos de mi ser. Quiero regalarte abrazos, que sean abrigo en los fríos más nórdicos. Quiero regalarte una serenata, tan hermosa que erice tu piel. Quiero regalarte mis ojos, para que puedas verte en ellos cada vez que pienses en hundirte en ese mar de dudas. Quiero, también, regalarte mi tiempo, que se que nadie lo ha hecho antes.
Quiero, pero no puedo. Ya no quieres nada de mi. Mas bien, quieres, pero no ahora.
Eres un ser a temporal, tu presente no es aquí, no es ahora. Lamentablemente ya no puedo esperar. No quiero esperar. Mis años dulces van escapando de mis manos como la arena de esta playa ahora entre mis dedos. No voy a esperar, no quiero perder un barco más. No quiero terminar siendo como Penélope, esperando un amor que no se cuando, ni como, regresará.
Ya esperé una vez por ti. Te fuiste siendo un niño, volviste siendo un niño pero con los años pesando en tus canas.
Por lo cual te digo, solo voy a regalarte mi recuerdo, y con ese recuerdo el sabor amargo que dejó, esta vez, mi partida.

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